Protección a la mujer junto a un cambio de actitud en el hombre, un enfoque integral que podría ofrecer el marketing social para resolver la problemática de la violencia contra la mujer

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La mujer es víctima de diferentes tipos de violencia: el ser golpeada en el hogar, la violencia psíquica, la prostitución forzada, constituyen algunos de los varios padecimientos que deben soportar las mujeres en todo el mundo.

Bajo el impulso de las Naciones Unidas, distintas naciones desarrollan diferentes acciones para erradicar esa problemática., entre la que se pueden mencionar: la sanción de leyes protectorias, cursos y líneas telefónicas para ofrecer apoyo a las mujeres víctimas de violencia.

Entre estas acciones, se destaca el programa desarrollado en Islandia denominado “Hombres de Responsabilidad”, destinado a hombres violentos, el proyecto fue supervisado por la Cruz Roja de Islandia.

Es correcto apuntar hacia el comportamiento del hombre y en particular los que tienen una actitud machista. Pues es importante complementar todas las acciones mencionadas, con una acción hacia el machismo, dado que este es el gérmen patógeno de lo que a menudo termina en violencia hacia las mujeres, dado que el machista tiene un comportamiento prepotente y ofensivo hacia las mujeres.

Se debe comenzar con un profundo trabajo de investigación interdisciplinario que permita averiguar el porqué de la actitud machista. Sólo así se estará en condiciones de desarrollar un producto social eficaz, que lleve a los hombres machistas a adoptar un cambio de comportamiento favorable.

Muchos de los que padecen el machismo no son conscientes del daño que provocan, de ahí la importancia de desarrollar un producto social que tenga verdaderas chances de ser adoptado por el grupo objetivo, dado que nos encontramos ante un caso de demanda negativa, o sea ante el caso en el cual el destinatario no desea en principio, el producto social que se le ofrece, lo que hace necesario trabajos intensos de educación y comunicación para introducir al destinatario en la etapa de preconsideración, es decir enterar al destinatario de la necesidad del cambio, para que luego pase a la etapa siguiente de consideración, en donde el destinatario se predisponga a considerar la posibilidad de adoptar un cambio, para lo cual es clave actuar sobre sus creencias.

También es un caso de demanda dañina que se da cuando el destinatario tiene ideas socialmente perjudiciales. Para que el grupo objetivo abandone este tipo de actitudes perjudiciales, se debe proponer una idea o práctica (producto social) sustitutiva satisfactoria.

En conclusión, la problemática de la violencia contra la mujer debería abordarse de una forma integral, es decir integrando programas de protección hacia la mujer con programas que promuevan un cambio social favorable entre los hombres machistas, para que cambien esa actitud negativa por una más beneficiosa.

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