Campaña de Prevención del Sida

Cuando se piensa en abordar una causa social, en este caso la prevención del SIDA, no hay dudas que estamos ante una problemática compleja, dado que también existen otras fuentes de contagio, pues no sólo se debe pensar en las relaciones sexuales.

Por lo tanto, al trabajar en esta causa social, se deben mostrar todas las fuentes de contagio, no se debería caer en el reduccionismo de las relaciones sexuales, dado que también se puede contraer el SIDA: a través de la transfusión de sangre infectada, compartiendo jeringas, y por el pinchazo de agujas infectadas. Por supuesto, que la causa que tiene mayor índice de riesgo es la transmisión sexual, pero no se debe dejar de encarar, la prevención sobre el resto de las causas. Por otro lado, se debe tener en cuenta, que la comunicación es sólo una parte de un programa de marketing social, si es que se está intentando hacer eso, que sería lo más apropiado.

El trabajo en marketing social debe sustentarse en una profunda investigación del público objetivo, o sea los destinatarios del programa, que deben ser divididos en segmentos, para dirigirse a ellos conociendo sus necesidades, lo que permitirá comunicarse de una manera más efectiva.

La problemática del SIDA, como ya dije es compleja, por tener más de una fuente de contagio, por afectar a varios segmentos de la población, por eso, no se debería pensar que sólo por medio, de una comunicación efectista dirigida a un segmento de la población, se puede lograr que el público adopte el comportamiento deseado.

Si se considera que esto es suficiente, se revelaría una marcada falta de investigación de la problemática, y si a esto le sumamos, la desigualdad que tiene en materia de educación la República Argentina; este reduccionismo, puede ser más perjudicial que beneficioso, dado que ninguna campaña de prevención del SIDA, puede dejar de mostrar a esta enfermedad con todo el peligro que esta tiene, recurriendo a todas las formas de comunicación que sean necesarias, de acuerdo al resultado de la segmentación. No se trata de aterrorizar, pero claramente, a esta enfermedad no se la debe subestimar.

Por último, un programa de marketing social no estará encarando la cuestión de una manera integral, si junto con la comunicación, no se destinan partidas presupuestarias suficientes para prevenir y atender la enfermedad en los hospitales públicos, y además se desarrollen acciones concretas para darle apoyo psicológico y espiritual a quienes padecen la enfermedad, como también evitarles cualquier forma de discriminación.

Si se desea conocer más sobre esta campaña, visitar: http://www.trikitrikibangbang.com.ar/

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